¿Por qué es gratis la auditoría?
Porque es mi manera de entrar. Si el informe te parece útil, es probable que quieras que construya yo la solución, y de eso vivo. Si no encuentro nada que merezca la pena automatizar, te lo digo, te quedas el informe y no vuelvo a llamarte para venderte nada.
¿Y si se rompe cuando ya esté funcionando?
Todo lo que monto lleva avisos: si algo falla, me llega una alerta a mí antes de que lo note nadie, y lo arreglo. Los primeros meses de mantenimiento van incluidos en cada proyecto, y después decides si lo renuevas.
¿Tengo que cambiar los programas que ya uso?
No. Lo primero que hago es conectar lo que ya tienes: tu programa de facturación, tus hojas, tu WhatsApp. Solo propongo cambiar una herramienta cuando ella misma es el problema, y te lo diré en el informe, no después.
¿Esto sustituye a mi gente?
No. Le quita a tu gente el trabajo que odia, que casi siempre es copiar datos de un sitio a otro. La persona que hoy pasa albaranes seguirá ahí, haciendo cosas que sí necesitan una persona.
¿Qué pasa con los datos de mi empresa?
Se quedan en tus cuentas y en tus sistemas. Yo no me llevo nada, y lo que vea durante la auditoría queda entre nosotros. Si quieres firmar un acuerdo de confidencialidad antes de la visita, lo firmamos.
¿No puedo hacer esto yo con ChatGPT?
Puedes, y para cosas pequeñas te animo a intentarlo. Mi trabajo empieza donde eso se queda corto: cuando el flujo toca facturación, datos de clientes o cosas que no pueden fallar un martes a las ocho. Ahí lo barato sale caro.